...un lugar donde la verborragia es el pan nuestro de cada día.

sábado, 27 de agosto de 2011

Puñalada Nocturna N°54 (El final de una era)




Hoy no llueve,


no, tampoco niego que suenen guitarras heridas


en las esquinas de un puro pasado.

Las miles de tareas
encomendadas por ningún dios,
los llantos ante el abismo.
Y un hombre ínfimo, enorme coloso de nada.





Hoy le pido a los vientos que atronen las campanas
y se rompan.
Que mi ciudad se llene de hojas secas y pedazos de metal,
vueltos cartón. Que los cuencos de todos se llenen
de un vino más dulzón que las nubes.





La pica final del tiempo se ha hundido
cariñosamente en el corazón
de un monstruo simpático
y ya no manó sangre.





Han muerto sus manos.


Ha concluido una era,
sin que roten las estrellas,
sin revoluciones gigantes.





Se han ahorcado varios peoristas
y los cellos y pianos dejan caer habaneras simpáticas.



La gente baila entre las ruinas
y yo corto queso para ellos.





Será hasta el próximo misterio.

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